Noticias de cine y series: noviembre 2015

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lunes, 30 de noviembre de 2015

Vuelve la cirugía sin anestesia de Steven Soderbergh en The Knick

Fuente: eldiario.es




Su segunda temporada se incorpora a la agenda de regresos destacados de la nueva temporada seriéfila
Cuando Steven Soderbergh aseguró que dejaba la dirección de cine para volcarse en la ficción hecha para televisión, muchos empezaron a hacer apuestas sobre cuánto tiempo mantendría su promesa. En su primer proyecto quiso ir sobre seguro y se lanzó con Behind the Candelabra, un biopic para HBO sobre el pianista Liberace, con un reparto hollywoodiense encabezado por Michael Douglas y Matt Damon. Un formato a medio camino entre el cine y la televisión que se presentó en el Festival de Cannes de 2013 y poc os meses fue multipremiada en los Emmy.
Para su segundo proyecto como director, Soderbergh ya apostó por un formato seriado. The Knick aterrizó año pasado en Cinemax, segundo canal de HBO, como una serie no tan preocupada por captar audiencia como por lucir orgullosa el sello de un autor que además de ejercer de productor y único director, también se encarga de las labores de montador y director de fotografía aunque en los títulos de crédito aparezca con seudónimo.
En su primer año, The Knick también cumplió con la misión de dar más visibilidad a la segunda cadena de HBO más allá de la violenta Banshee, producida por Alan Ball ( A dos metros bajo tierra, True Blood) pero no vio recompensada, en forma de premios, la omnipresencia de Soderbergh, el trabajo de Clive Owen o la poderosa música anacrónica de Cliff Martinez. Quizá porque su propuesta puede resultar tan poco cómoda y no apta para estómagos sensibles como la belleza perturbadora de Hannibal, otra serie am ada por los críticos pero olvidada por los Emmy o Globos de Oro.
The Knick está situada en 1900 pero no es un producción que se tome la etiqueta de 'época' al pie de la letra. Es un drama protagonizada por médicos, podría pasar por la Urgencias de principios del siglo XX, pero es mucho más. Por ejemplo, una serie sobre las luces y sombras de la labor de unos pioneros, en este caso el equipo de médicos liderados por John Thackery, un genio enganchado a la cocaína, que se propusieron dar un impulso definitivo a la cirugía mucho antes de la llegada de los avances médicos necesarios para paliar el sufrimiento de los pacientes en la mesa de operaciones.
The Knick también es un retrato de Nueva York, en una época en la que era una ciudad a medio construir y punto de entrada de la masiva emigración europea. Una ciudad clasista y racista en la que un médico brillante como Algernon Edwards ve que su forma ción europea no puede hacer nada contra el rechazo que provoca el color de su piel.
The Knick también es un drama protagonizado por mujeres adelantadas a su época, como la monja que realiza abortos clandestinos, la enfermera que pronto entiende que los cauces oficiales no sirven para nada o Cornelia Robertson, a la que ser rica y buen a profesional no la salvan de ser discriminada por el hecho de ser mujer.
Con el arraque de segunda temporada ( desde 17 de octubre en Canal Plus Series), The Knick ingresa de momento en el club de regresos que han cumplido las expectativas o las han mejorado como Fargo, The Walking Dead, The Good Wife o The Leftovers. Con l a renovación asegurada de antemano, la primera temporada terminó en un punto y seguido que anticipó el brillante y agobiante Get the Rope. Nueva York afronta tiempos convulsos y el Dr.Thackery, una vida personal rendida a una adicción a la droga que ha pu esto en jaque su vida profesional. La que podría ser su única tabla de salvación.

The Leftovers, bendito desconcierto

Fuente: blogs.elpais.com




The Leftovers se destapó como una de las series más llamativas del año pasado. Su primera temporada no fue perfecta. Tuvo subidas y bajadas. Costó entrar en ella. Desconcertaba. La mochila que porta Damon Lindelof a su espalda (resu mida en una palabra: Lost) pesaba, y a muchos les echó para atrás: "¿otra historia llena de misterios? Pereza". Pero cuando se asumía su desconcierto como algo positivo y se entendía que, como ocurría en el libro de Tom Perrotta en el que está b asada, no había que buscar una explicación para todo porque no la hay, The Leftovers se convertía mágicamente en una de las experiencias más intensas a nivel emocional del año seriéfilo pasado.
La segunda temporada, que se estrenó hace menos de dos semanas, no lo tiene fácil. Ninguna segunda temporada es sencilla. Pero en el caso de historias tan peculiares como esta, donde subir al cielo es tan fácil como caer en el fango, el reto es doble. Sin embargo, su primer capítulo dejaba claro que las altas expectativas generadas estaban más que justificadas. No solo eso: posiblemente se trate del más inquietante, desconcertante y estremecedor arranque de temporada de lo que llevamos de año. O, para no pillarnos los dedos, uno de ellos.
Resumiendo y sin spoilers: en el comienzo de la segunda entrega, los espectadores son testigos de cómo una mujer aparentemente de la prehistoria da a luz. El realismo de estas imágenes, de una fuerza y naturalismo tremendos, impresionan (no hay que olv idar que esto es HBO). El final del segundo capítulo vuelve a sorprender por lo inesperado. Y mientras, se presenta el pueblo de Miracle, casi un santuario de peregrinaje para cientos de personas con la excusa de que no perdió a ninguno de sus habitantes en la Marcha Repentina que sirve como excusa a esta historia.
Nueva localización y nuevos personajes, los que protagonizan el primer capítulo, ese con el que pensábamos que estábamos viendo una serie diferente hasta que la soberbia banda sonora de Max Richter y la llegada a Miracle de los personajes de la temporada pasada nos recuerda que sí, esto es The Leftovers. El segundo capítulo cambia de perspectiva. Comienza con lo que se podría entender como otro nacimiento y muestra esa llegada al nuevo lugar, incluso los mismos acontecimientos, desde el punto de vista de Kevin (Justin Theroux). Una vez que se ha completado el puzle inicial y ya tenemos a cada personaje ubicado en su sitio y nuevos misterios en el aire (que seguramente volverán a quedar sin respuesta), ya estamos listos para seguir.
Para enfrentarse a The Leftovers hay que ir preparado con una armadura que proteja contra esos puñetazos emocionales que lanza sin que te des cuenta. Agobio, tristeza, dolor, desesperanza, inquietud, pena, oscuridad... Y todo con una intensidad que da miedo y que llega a ser desgarradora. No todo el mundo está preparado para ello. Los protagonistas de esta historia no lo están. El desconcierto de ellos se traslada a los espectadores. Si el nivel en la primera temporada fue muy alto, el comienzo de esta apunta también muy alto. Y lo mejor es que cuando crees que ya tienes controlada la serie, da un nuevo vuelco y todo queda patas arriba. Desconcertante. Bendito desconcierto.

The Walking Dead: zombis y humanos desatados

Fuente: blogs.elpais.com




The Walking Dead ha vuelto muy en forma. Por un lado, el arranque de la sexta temporada (que Fox ya emite en España de forma simultánea a Estados Unidos) ha servido de respuesta a aquellos que, cada dos por tres, se quejan de que, para ser una serie de zombis, no hay suficientes zombis. Pues en este primer capítulo hay hordas de caminantes. Nada que ver con la más intimista, familiar y dramática Fear the Walking Dead, la serie derivada de este mismo universo creado por Robert Kirkman que ha servido de aperitivo durante el verano. Son ficciones muy diferentes. El regreso de The Walking Dead ha dejado claro quién es el jefe aquí dando un golpe en la mesa en este sentido. ¿Queréis zombis, tripas, sangre, muertes? Ahí las tenéis.
En un capítulo más largo de lo normal (y que se hacía algo largo...), también han encontrado tiempo para explotar el otro punto fuerte de la serie: la evolución de los personajes. Porque The Walking Dead tiene zombis pero también tiene a Rick, Daryl, C arol, Michonne... En este caso, el foco se ha puesto directamente en Rick, ese líder convertido en dictador que se niega a escuchar a quienes le rodean, decidido a imponer su voluntad.


Se supone que en esta sexta temporada, al peligro constante de los zombis se une la amenaza de Los Lobos, esos supervivientes marcados por una W, la misma letra que dibujan en sus víctimas. Pero parece que otro peligro lo tienen todavía más cerca en el propio Rick si no es capaz de reconducirse. Aunque ya hemos visto en otras ocasiones a Rick al borde de la locura y sus dotes de dictador, parece que todos esos ingredientes que se han ido acumulando en su interior han ido tomando forma para llegar a con vertirle en la persona que es ahora. La incorporación de Morgan al grupo parece que servirá de contraste y que puede ayudarle a encontrar algo de equilibrio... o no. The Walking Dead vuelve a abrir posibles vías de desarrollo para los capítulos que vienen y a demostrar que el hombre es un lobo para el hombre.
Los arranques y finales de temporada siempre son especiales. En este caso, la serie ha apostado por recurrir a la diferencia entre las imágenes en blanco y negro y en color para contar dos momentos temporales diferentes: la lucha contra los zombis en e l presente (en color, con más zombis que diálogos) y la gestación del plan para intentar controlar a los caminantes (en blanco y negro). Un contraste visual que enfatizaba la distancia (no solo temporal) entre unas imágenes y otras y que aportaban un toqu e comiquero, literario y casi poético a la historia.
The Walking Dead ha vuelto en forma y demostrando que todavía tiene capacidad para sorprender, entretener e incluso buscar una nueva vuelta de tuerca para que la fiesta zombi no decaiga.



Confirmado: Hulk estará en Thor: Ragnarok

Fuente: cinemania.es



El Coloso Esmeralda de Mark Ruffalo estará junto a Chris Hemsworth para dejar el mundo de los dioses nórdicos como un solar.
¿Será Thor: Ragnarok la película más oscura de Marvel hasta la fecha? ¿O al estudio le saldrán bien sus planes para aumentar su cociente de comedia? Es pronto para saberlo, pero lo que sí podemos asegurar es que la tercera aventura en solitario de Chri s Hemsworth como el hijo de Odín tendrá destrucción por un tubo. Según Variety (vía Slashfilm), Mark Ruffalo está cerrando un acuerdo con la Casa de las Ideas para que su añorado Hulk aparezca como coprotagonista en la película. Esto no sólo supondrá el r egreso del Coloso Esmeralda tras su desaparición en Vengadores: La era de Ultrón, sino que también será la primera vez que la versión actual del personaje aparezca en un filme no centrado en el supergrupo.
¿Cómo se cruzarán los caminos de Hulk y de Thor? Por ahora, ni idea, aunque los rumores según los cuales parte de Thor: Ragnarok estará ambientada "en un lugar distinto de la Tierra y de Asgard" nos da una ligera pista. Durante sus años en los cómics, Hulk se ha alejado a veces de nuestro mundo para exiliarse (de grado o por fuerza) en otros lugares del universo, como la mística Encrucijada. Y el final de La era de Ultrón nos mostraba al gigante emigrando en un quinjet hacia vete a saber tú dónde. A es to hay que sumar los rumores según los cuales Thor y Hulk pasarían el filme embarcados en "un road trip a nivel cósmico", durante el cual se encontrarán con personajes como las valkirias. Y el hecho de que el gigantón con rayos Gamma fuera descartado de C aptain America: Civil War debido a los planes de Marvel a largo plazo.
En cualquier caso, Thor: Ragnarok llevará consigo nuestro reencuentro con el Loki de Tom Hiddleston. Algo que, sumado a la 'buena' relación entre el Dios del Trueno y Hulk, puede dar lugar a momentos de gran hilaridad mientras el mundo de los dioses nó 





La resurrección de Héroes que nadie había pedido

Fuente: blogs.elpais.com




"Salva a la animadora, salva el mundo". En 2006 esta frase surrealista y pegadiza lanzó la serie Héroes. Salvo por Smallville, que era más Sensación de vivir que Los vengadores, la pequeña pantalla no había sido sed ucida todavía por un fenómeno que llevaba tiempo pegando fuerte en el cine. Los superhéroes no habían secuestrado la televisión. Héroes era un soplo de aire fresco. Una amalgama de conceptos manidos en los cómics durante décadas, pero también una digna he redera de Perdidos: ciencia ficción altamente serializada que no se amedrentaba por matar a personajes, viajar en el tiempo y alinear a la audiencia generalista en busca de episodios autocontenidos.
Pero sus señas de identidad no tardaron en volverse en su contra. Una vez cerrada las tramas de la primera temporada, la audiencia comenzó a huir de sus tramas complicadas e incoherentes, continuos flashbacks y flashforward y la sobredosis de superpode res. Rodeada por la nostalgia de quienes solo recuerdan sus prometedores inicios, Heroes: Reborn (emitida por el canal Syfy) resucita ahora algunos de sus protagonistas y conceptos para integrarlos en un back-to-basics que quiere volver a saborear las mie les de aquel comienzo con nuevos personajes. Pero ya no hay chispa, emoción, ni sorpresa. Todo suena a visto. Lo novedoso es eclipsado por las constantes referencias al pasado: la música, la fotografía, secundarios, guiños, tramas.
En el final de Héroes (para todos los que no lo vieron, que somos muchos), la animadora indestructible Claire daba un salto al vacío para que todas las cámaras de televisión capturaran su poder. La serie acababa así con un cambio del status quo. La can celación llevó, sin embargo, a que esta salida del armario se desarrollase fuera de plano. Heroes: Reborn comienza con un evento que lo vuelve a cambiar todo para los evolucionados. Un suceso reflejo del 11-S (o del comienzo del cómic Civil War) lleva a l os poderosos a ser odiados y perseguidos, cual mutantes de la Patrulla X. La humanidad echa la culpa del suceso al científico Mohinder Suresh. Descubrir un poder ya no es tan excitante como se recordaba.
La mayoría de nuevas adiciones son descafeinadas y tópicas: un adolescente del que abusan en el colegio y que se ve obligado a huir constantemente; unos padres que tras perder a su hijo han abrazado el lado oscuro cazando evos; una samurai de videojueg o japonesa e incluso un vengador latino que hace justicia en las calles con su traje de luchador. De momento todas sus historias son inconexas e intrascendentes. Ninguno consigue interesarnos como el optimista Hiro Nakamura, el pequeño Micah, la complicad a genealogía Petrelli, el sádico Sylar o aquella animadora invencible.
Noah Bennet (interpretado por Jack Coleman), más conocido como el hombre de las gafas de concha (HRG), es el punto de conexión de lo antiguo y lo nuevo, el único de los originales que sigue siendo protagonista en esta etapa. Sus apariciones resumen a l a perfección lo que ha ocurrido con la serie. El antes misterioso e interesante hombre en la sombra -descubierto como padre coraje- es hoy un personaje inane con el único fin de recomponer el pasado para volver a salvar el mundo, por enésima vez. Y, sí, H eroes: Reborn es entretenida y sencilla de seguir y tiene incluso algún punto de creatividad y giros sorprendentes, pero no es aquella emocionante historia de descubrimiento.




Heroes: Reborn nunca logra ser un proyecto con entidad propia. Todo son florituras visuales y guiños al pasado. El más veterano y fiel encontrará un punto de interés en su mitología expansiva y en comprobar qué fue de algunos de los personajes que irán apareciendo capítulo a capítulo. Pero el nuevo tendrá pocos alicientes. En plena euforia por aprovechar cualquier franquicia pasada, a veces la nostalgia puede ser suficiente para llevar una serie adelante (Wet Hot American Summer o Twin Peaks cumplen lo s requisitos), pero Héroes no acabó hace tanto como para tener ese bonito recuerdo de su falta. No dejó un bonito cadáver.
Otra televisión
Hoy los superhéroes ya son un género más en la televisión. Lo que multiplica ese sentimiento de que Heroes: Reborn ya lo hemos visto antes. Las factorías Marvel y DC han trasladado a la pequeña pantalla su milenaria guerra, y han adaptado productos par a todos los gustos. Desde un divertido vistazo a lo más camp de los grandes conceptos de la ciencia-ficción de superhéroes (Flash, Supergirl, League of Tomorrow) a una mirada más oscura (Arrow, Daredevil, Jessica Jones). Desde series ubicadas en el pasado (Agent Carter) a agentes secretos luchando por controlar la amenaza de los superpoderosos (Agents of SHIELD). Todo lo que asombraba en 2006 a los no-lectores de cómic ya no es novedad: los superpoderes sin capas, los juegos con el tiempo, la interconexió n entre personajes...



Héroes es hija de otra época de la televisión en abierto. La serie no se entiende sin Perdidos. En 2004 el drama de J.J. Abrams y Damon Lindelof dejó su marca eterna en la cultura popular. Y poco a poco se fueron multiplicando los dramas de ciencia-fic ción muy serializada que nunca hubieran pasado del piloto un par de años antes. Invasion, Surface, Threshold... Muchos intentaron captar esa misma audiencia, pero ninguno alcanzó más de una temporada. El fenómeno Perdidos era algo puntual. La audiencia ge neralista no estaba preparada para que sus neuronas trabajasen de más. Era una generación perdida. Solo Héroes logró aprovechar su sombra. Que ocurra dos veces parece casi imposible.

¿Cuál es la escena favorita de Hugh Jackman como Lobezno?

Fuente: fotogramas.es




15 AÑOS LIGADO AL PERSONAJE MUTANTE
'Lobezno 3' se estrenará en cines el 3 de marzo de 2017 y se centrará en la historia del cómic 'Old Man Logan'.
Ahora que está preparado para despojarse del personaje, Hugh Jackman ha confesado su escena favorita de Lobezno en toda la franquicia 'X-Men'. "Creo que el cameo en 'Primera generación'", afirma el actor a Digital Spy.
Cabe recordar que la cinta pertenece a la trilogía que explica los antecedentes de la saga original. En ella, Logan aparece sentado en un bar cuando Charles Xavier (Xavier McAvoy) y Magneto (Michael Fassbender) se acercan a él para pedirle ayuda y él s e niega.
Además, el actor aprovecha la ocasión para aconsejar al futuro actor que le sustituya en la piel del polifacético mutante. "Que empiece a entrenar seis meses antes. Cuando conseguí el papel, Bryan Singer [director] me preguntó cuándo podría estar listo y dije que en tres semanas. Empezó el rodaje y mi cuerpo no era el de un superhéroe, así que Singer maquilló mi físico con algunos ángulos de cámara bien situados".
'Lobezno 3' se estrenará el 3 de marzo de 2017 y todo apunta a que la película tratará la historia de 'Old Man Logan'.

Nuevo tráiler en español de Los 33, con Antonio Banderas y Mario Casas

Fuente: ecartelera.com




La Warner Bros. estrena el tráiler en español de la película 'Los 33', la conmovedora historia de los mineros chilenos que quedaron sepultados durante 69 días.
En 2010 un grupo de 33 mineros chilenos acabaron sepultados dentro de las minas de San José durante 69 días, un suceso que conmovió a la comunidad chilena y que tuvo completa cobertura mundial. Un sobrecogedor acontecimiento que los estudios de Hollywo od no tardaron en aprovechar y hacer una película sobre ello. Warner Bros. estrena a través de sus redes sociales el tráiler oficial en español de 'Los 33', dirigida por la mexicana Patricia Riggen.
'Los 33' es un relato sobre la supervivencia, la tensión y desamparo de 33 personas que se encontraban bajo tierra con pocos recursos con los que subsistir y de los familiares que esperaban angustiados volver a ver a sus seres queridos que la tierra le s había arrebatado tras una explosión accidental. Esta producción cuenta con rostros conocidos de nuestro cine español como son Antonio Banderas y Mario Casas, además de actores y actrices internacionales de la talla de Los 33, Rodrigo Santoro, Los 33 o G abriel Byrne. Quizás esta diversidad en el reparto sea el reflejo de la conmoción mundial que tuvo dicho suceso.
El largometraje tuvo su estreno oficial el pasado verano en Chile, 5 años después del suceso y fue, sin duda, un éxito. En Estados Unidos se estrenará el próximo 13 de noviembre pero en España tendremos que esperar hasta principios de 2016, exactamente el 22 de enero para poder verla. Con suerte se repetirá el éxito cosechado en el país de origen de los sucesos.
A un paso de Hollywood
Con la proyección mundial que espera tener 'Los 33', Mario Casas se suma a la lista de artistas españoles que se han lanzado al mercado internacional como en su día hicieron también Antonio Banderas, el protagonista de la película, o Penélope Cruz y Ja vier Bardem. El actor gallego, a punto de estrenar su nueva película junto a Álex de la Iglesia 'Mi gran noche', es hoy en día uno de los rostros más solicitados del cine nacional.

Masters of sex (T3): La historia ficticia

Fuente: elantepenultimomohicano.com




Tras una segunda temporada plúmbea y que tuvo una escasa presencia en el circuito de los premios y las listas de lo mejor del 2014 en televisión, los responsables de Masters of sex y Showtime han aprendido algo de errores pasados y han entr egado una tanda superior a la anterior, que sin tampoco rozar especialmente la excelencia sí acaba por convertirse en una docena de episodios de lo más sólida y entretenida. Lo curioso es que lo hacen teniéndose que enfrentar de entrada a un problema extr a-televisivo, y que se tradujo en lo intra-televisivo en la creación y fabulación con efecto dramático de una historia diferente en ciertos aspectos reales de la vida de Virginia Johnson y William Masters, algo hecho para evitar acciones legales por parte de los herederos de ambos autores por lo que la serie cuenta. Así, Virginia se queda embarazada de nuevo de George y Bill ha tenido otro hijo en medio del salto temporal de varios años que separa el final de la segunda y el comienzo de la tercera tempora da, y un cartel aclaratorio de la condición ficticia de varios personajes cierra los créditos de cada entrega.
Por ello, los dos primeros capítulos parecen un prólogo de lo que será el gran tronco narrativo de la temporada: la toma de conciencia definitiva de lo que cada uno de los dos protagonistas siente por el otro, casi un intercambio de roles respecto a có mo empezó la serie, con Virginia locamente enamorada y Bill frenando sus avances por la dura y fría lógica de la época. Con la historia real pendiendo sobre todo el proyecto como una losa (una historia en la que sabemos que Masters y Johnson acabaron casá ndose durante años), los guionistas pueden permitirse hasta cierto punto de jugueteo con el espectador, y más cuando la intención de la creadora Michelle Ashford y su equipo pasa también por hacer una crónica de la época y evidenciar las duras circunstanc ias vitales de las mujeres. Por ello se ha tomado la sabia decisión de dar profundidad y relevancia a Tessa Johnson, personaje que durante las dos primeras series fue más bien un pegote de intermitente presencia y nulo desarrollo personal pero que aquí es ya una adolescente que carga con la presencia pública de su madre y con haber crecido en un hogar muy desestructurado, amén de con las dificultades de una joven en los años 60.




«Como suele pasar en Masters of sex, hay magníficos intérpretes y textos que suelen quedar mejor en el papel que puestas en pantalla, aunque aquí al menos los 55/60 minutos de rigor por episodio no pesan».
Con la nueva situación establecida, empieza en el tercer episodio la temporada propiamente dicha, con el regreso de ese gran personaje que es Barton Scully (posible gracias a que el glorioso Beau Bridges se quedó sin trabajo fijo hace unos meses), el c omienzo de la otra gran trama en la toma de conciencia definitiva de Libby Masters (estupenda Caitlin Fitzgerald, siempre aprovechando lo que le lanzan los guionistas para brillar) y la aparición del interés amoroso definitivo para Virginia en la figura d el empresario de perfumes Dan Logan (excelente Josh Charles), que dará fondos a la clínica para una investigación sobre las feromonas y cómo poder comercializarlas. Como suele pasar en Masters of sex, hay magníficos intérpretes y textos que suele n quedar mejor en el papel que puestas en pantalla, aunque aquí al menos los 55/60 minutos de rigor por episodio no pesan. Aunque también están los hilos narrativos a la altura del gran talento actoral, como aquella que recupera a la extraordinaria Alliso n Janney durante dos episodios, y que nos muestra el destino actual de uno de los personajes más memorables, sino el que más, de Masters of sex: Margaret Scully. En su intento de no repetir la misma situación sentimental de su matrimonio con Bart on, la mujer se mete en una relación a tres bandas y en esencia pierde otra parte de su identidad, algo que la hace sufrir. Su solución al asunto reafirma su grandeza, y su reencuentro con Barton mejora su vida de manera inesperada. Las escenas entre Jann ey y Bridges son todo un lujo para el espectador, aunque la salida de Margaret propicie que el uso restante de Barton sea tan intermitente y el resultado esté por debajo de lo esperado (el personaje acepta cada vez más la verdad sobre sí mismo, pero apena s se profundiza en ello más allá de algunas consignas manidas).
Lo que queda por lo tanto es ver el algo rutinario pero efectivo despliegue de subtramas que Ashford y sus guionistas van planteando para que sus protagonistas avancen en sus vidas y tengan los ocasionales momentos de autodescubrimiento. En ocasiones t odo el entramado se asemeja a una gigantesca partida de ajedrez en el uso y la recuperación de personajes pasados, pero suponemos se debe a las puras necesidades narrativas de la historia. Algunos arcos funcionan mejor que otros (la inesperada sorpresa de Nora y el turbio giro final de la historia con Dennis frente a la fallida experiencia con el gorila o lo muy mal usados que están casi todos los hijos, tanto de Bill como de Virginia) y solo un par de episodios tienen el empaque suficiente como para func ionar en su totalidad, destacando las potentes dos últimas entregas, donde se exponen las verdades al fin y los personajes están más vulnerables que nunca. Las escenas entre Libby y Bill en la comisaría no son solo el satisfactorio fruto de una espera de tres temporadas sino que sobrepasan las expectativas de la audiencia en cuanto a lo intenso y emotivo del momento. El camino, por tanto, queda marcado para la cuarta, confirmada hace meses y que tiene que resolver unos cuantos y muy jugosos puntos suspens ivos. Solo cabe esperar que eso suceda en la misma línea de progresión de calidad e interés en que Masters of sex se ha embarcado en esta tercera. |

Summer Camp - Vacaciones infernales

Fuente: fotogramas.es




FILMAX VUELVE A PROBAR SUERTE CON EL SUBGÉNERO DE LOS INFECTADOS
Jaume Balagueró produce un claro derivado del éxito de su 'Rec', y Filmax sigue probando suerte en busca de un exitazo del mismo calibre. Por desgracia, le falta mordiente.
Summer Camp es puro cine fantástico de la Filmax de los últimos años: deslavazada, irregular, autoconsciente y deseosa de repetir un exitazo que a la compañía le queda cada vez más lejos: la ya clásica Rec. En sus peores momentos, Summer Camp es clónic a, desfasada, barata y muy poco detallista: abusa del susto fácil, de los peores tics de un cine de terror que no es ni bueno ni divertido.
Pero por otra parte, Summer Campo es muy consciente de sus limitaciones: aunque el guion de Alberto Marini (también director) y Danielle Schleif no es precisamente una exhibición de sutileza, va al grano desde el principio y combina con inesperada flui dez los tópicos del cine slasher de campamentos de verano con los infectados que van por la vida dando alaridos y mordiendo todo lo que encuentran. Su salvajismo, su autoconsciencia de subproducto, su desvergüenza a la hora de proporcionar sustos e impact o la salvan de la quema. Aunque quizás deberíamos ir intentando cosas nuevas. Rec fue estupenda, sí. Pasemos página.

The Gift - Ejemplar giro al thriller psicológico

Fuente: fotogramas.es</



EL DEBUT EN LA DIRECCIÓN DE JOEL EDGERTON PERVIERTE LOS CÓDIGOS DEL THRILLER DOMÉSTICO
Aparentemente, una película con un argumento manido y mil veces visto, telefílmico casi. En realidad, una dinamitación sistemática de los tópicos del thriller.
Un apacible matrimonio (Jason Bateman y Rebecca Hall) se tropieza por casualidad y recién mudados a una nueva casa con un antiguo compañero de colegio de él. Gordon (Joel Edgerton, también guionista y director de la película) es un hombre simpático y t ímido, con problemas para relacionarse con la gente, y que comienza a tomarse siniestras confianzas con la pareja. Hasta aquí parece una película mil veces vista, ¿verdad? Sin embargo, los giros tenebrosos no tardan en comenzar: no todo el mundo es lo que parece en esta película y hasta el inevitable loco acosador sirve para lanzar una incómoda pregunta hacia el espectador. ¿Y si ese loco fuera capaz de despertar cierta empatía?
No se puede contar más sin caer en el terreno de los espoilers (del que el trailer que adjuntamos está bien surtido, ojo), pero sí se puede subrayar el extraordinario trabajo interpretativo de los tres protagonistas, llenos de matices y lados oscuros. Especialmente sorprendente es Jason Bateman, con un personaje complicado pero que sabe controlar dotándolo de múltiples aristas que ganarán, sin duda, con posteriores revisiones de la película. El trabajo de Edgerton a la hora de dosificar la tensión tamb ién es extraordinario, y aunque más de un espectador desechará la película (que se estrena en enero en nuestro país con el título El regalo) por considerarla convencional, solo hay que rascar en su superficie para descubrir un auténtico regalo envenenado.

La bruja (The Witch) - Nueva Inglaterra encantada

Fuente: fotogramas.es




Siniestra, tensa, dramática, realista... y sin embargo, es terror puro. La primera película de género en ganar el Premio al Mejor Director en Sundance da el pistoletazo de salida a Sitges 2015 de la forma más contundente posible.
Con los diálogos aullados en un inglés arcaico que a veces parece un conjuro demoniaco, con un cuarteto de actores protagonistas (dos de ellos muy jóvenes) que parecen poseídos por el mismísimo Satán, con una ambientación siniestra y unas escenas de im pacto que no tienen nada que envidiar a las muestras más radicales del género, The Witch es perfecta para iniciar Sitges. Es artie y a la vez es pánico puro, es cerebral y a la vez tiene algunas secuencias de horror sin aditivos (todas las apariciones de la bruja son de auténtica pesadilla) y toda ella resume bastante bien la variedad de propuestas del festival.
El resto de la programación va a tener complicado superar en intensidad, sencillez y bofetadas al espectador -sin necesidad de grandes exhibiciones de violencia o retorcidas planificaciones- a esta película de Robert Eggers, perfecto candidato para afr ontar el complicado remake de Nosferatu que Hollywood prepara desde hace años. Con su historia de una familia puritana que en el siglo XVII vive en el linde de un bosque y cuya humilde existencia se ve azotada por sucesos inexplicables, The Witch es a la vez una historia de horror sobrenatural y una reflexión sobre el daño que puede hacer el fanatismo religioso. Recomendadísima tanto a los fans de las películas sencillas y sin artificios como a los fans hardcore que tienen Häxan en un pedestal.

Knock knock - Extrañas compañeras de cama

Fuente: fotogramas.es


ELI ROTH ECHA MANO DE OTRO GÉNERO CLÁSICO DE LA SERIE B PARA HACERLO TRIZAS
Por extraño que parezca, 'Cabin Fever' y los dos 'Hostel' son motivos suficientes para que le demos una y otra oportunidad a Eli Roth. Y siempre acabamos diciendo que esta es la gota que colma el vaso.
El muy conservador mensaje de Knock Knock (que, por cierto, se estrenará en algún momento en España bajo el título Toc, Toc) es que no se puede dejar a un hombre solo en casa, pero podemos añadirle una cosa: no podemos dejar a Eli Roth solo con un géne ro de explotación clásico, porque lo deja para el arrastre. Ya hizo una de las películas de caníbales más tibias y menos interesantes de la larga historia del subgénero, The Green Inferno, y ahora convierte uno de los clásicos del thriller arrastrado y ve nal, el del hombre tentado por una o varias femme fatales que es castigado por su imprudencia, en un festival de tópicos virginales y, lo peor, muy poco divertidos.
Keanu Reeves es un ejemplar padre de familia que decide ayudar a un par de jóvenes, Ana de Armas y Lorenza Izzo, que entran en su casa pidiendo un teléfono en una noche lluviosa. Por supuesto, le seducen como parte de un peligroso juego que puede ver d estruída su vida familiar. Es difícil precisar si Roth tenía en mente una comedia negra o un thriller doméstico casposo: lo primero es poco probable porque Knock Knock carece de sentido del humor salvo un par de chistes finales; lo segundo es más posible, y el resultado es un poco penoso. Conservadora de nivel anciano cascarrabias de ochenta años, muy mal escrita y realizada (como es habitual en todas sus colaboraciones con Nicolás López), ni siquiera puede presumir de un erotismo zumbón, perturbador o qu e siembre una semilla de inquietud en el espectador, sino que se mueve todo, más bien, en términos de sainete de Noche de fiesta. Otra excelete oportunidad perdida.

Baskin - Descenso a las profundidades

Fuente: fotogramas.es




UN TENEBROSO E INTENSO TREN DE LA BRUJA TURCO QUE SACUDIRÁ MÁS DE UNA SENSIBILIDAD
'Baskin' es el debut en la dirección del turco Can Evrenol, a partir de su propio corto del mismo nombre. Sorprende en un director relativamente inexperto la valentía visual que exige un viaje estético como el de 'Baskin'.
Más de un espectador salió despotricando de la sala contra la singular Baskin. Desde luego, no es una película para todos los gustos: oscura, reiterativa, obsesiva, es un descenso al infierno de cuatro policías turcos que no s e entretiene demasiado en dotar de sentido argumental al viaje de sus héroes, aunque sí es los suficientemente inteligente como para invertir todo su primer tercio de metraje en mostrarlos cenando, compartiendo repulsivas confidencias y diferenciando sus personalidades. El resto de la película es pura abstracción: torturas, demonios y una cantidad de profanaciones que perturbarán a más de un espectador poco avisado.
Los fans hardcore del terror con gusto por la imaginería satánica y que gusten de la vertiente más agresiva, salaz y oscura de los demonios disfrutarán de una película que en su último tercio encadena una serie de indiscutibles logros muy particulares: del extraordinario casting de seres diabólicos a la facilidad de Can Evrenol para superarse plano a plano con conceptos cada vez más obscenos y chirriantes. Algo de demonología turca, perversamente entremezclada con los avernos paganos y cristiano, es pa rte del gozoso batiburrillo que encandilará a los amantes del terror extremo y posiblemente aburrirá al resto.

Tag - Nueva masacre de colegialas japonesas

Fuente: fotogramas.es


EL ACTUAL EMPERADOR DEL CINE EXTRAÑO JAPONÉS, SION SONO, PROPONE UNA NUEVA EPOPEYA SURREAL E INCLASIFICABLE
El año pasado, Sion Sono rodó cinco películas. Tres de ellas (y el propio director) han estado este año en Sitges. En esta, recupera algunos de los códigos de su célebre 'Suicide club'
Más allá de lo superficial (protagonismo de unas cuantas colegialas), Tag comparte con Suicide Club una curiosa estructura común: se arranca con un impacto fortísimo, violento y caricaturesco que asienta el tono de tebeo desbordado del resto de la pelí cula. Y se prosigue con una narrativa enigmática y que lanza más preguntas en vez de proporcionar respuestas. En Suicide Club había varios personajes principales. En Tag... también, aunque se plantea de otro modo. En ambos casos, un humor infantil. casi o nírico suaviza las terribles secuencias de violencia extrema que Sion Sono tiene preparadas para el espectador.
En este caso, hay cierto estilo surreal que algunos críticos han enlazado con Alicia en el País de las Maravillas, y lo cierto es que el director propone un auténtico descenso a la madriguera del conejo: vamos descubriendo a la vez que las múltiples pr otagonistas (que son una sola) una curiosa lógica subyacente que termina de explicarse en un final precipitado y que no satisface por completo, quizás por pasarse de metafísico en un contexto donde no encaja del todo. Es lo de menos: el demencial tono ace lerado e imprevisible de la película, aunque no tiene la coherencia de películas superiores de Sono como la propia Suicide Club o Tokyo Tribe, es suficiente para proporcionar hora y media de refrescante ingenuidad visionaria.

The Minds Eye - Scanners 2015

Fuente: fotogramas.es




EL DIRECTOR DE 'ALMOST HUMAN' PROPONE UNA SINGULAR REVISIÓN DEL CINE DE DAVID CRONENBERG DE LOS OCHENTA
Cabezas explotando, telépatas enfrentados a muerte e instituciones secretas que quieren conquistar el mundo. No es un remake de 'Scanners', pero lo parece.
The Mind's Eye arranca con un delicioso homenaje: el logo de su productora, Channel 83 Films, se desdobla y colorea de idéntica manera al logo de la ficticia Civic TV, el canal de televisión en el que trabajaba James Woods en Videodrome. Sin embargo, y aunque la película está muy atenta a todo el cine más enmarcado en el fantástico puro de David Cronenberg (incluso en sus primerizos mediometrajes, Stereo y Crimes of the Future), es a Scanners a la que presta más atención. Joe Begos, responsable de la t ambién sensacional Casi Humanos, desarrolla un tebeo de superhéroes para adultos donde el lado más agresivo de la telequinesis y los poderes mentales se despliega para proporcionar un espectáculo ultraviolento de primera categoría.
Esencialmente, The Mind's Eye es un largo combate entre telépatas que quieren o bien conquistar el mundo o bien que les dejen en paz para vivir con su novia (también con poderes telequinéticos). El siniestro dr. Slovak es del primer grupo, y no solo se dedica a limitar los poderes de los telépatas a los que trata, sino que extrae de ellos un líquido que potencia sus propios poderes. Todo ello, como es de imaginar, no es más que una excusa para que se sucedan decenas de combates con abundancia de explos iones craneales y extraordinarios efectos prácticos, sin nada de CGI. El resultado dista mucho de la profundidad temática del primer Cronenberg al que cita sin parar, pero Begos tampoco tiene esa intención: él solo quiere proporcionar un trepidante espect áculo sangriento, y vaya si lo consigue. Como pocos.

Vulcania - Distopía nacional

Fuente: fotogramas.es




JOSÉ SKAF REMUEVE UN GÉNERO RELATIVAMENTE INAUDITO EN NUESTRO CINE
Altamente simbólica y muy cuidada visualmente: así es la distopía que propone José Skaf que bebe de clásicos indiscutibles del género como '1984'.
Resulta curioso cómo un subgénero de la ciencia-ficción tan poco habitual en los códigos del fantástico español como la distopía encaja con tanta facilidad en según qué aspectos de nuestra historia reciente. Será porque nuestra dictadura tuvo algo de c aricaturesca fantasía egomaniaca y ciega, pero lo cierto es que Vulcania roba elementos tanto de nuestra realidad del pasado siglo XX como de clásicos de la ciencia-ficción politizada como 1984 o La fuga de Logan, y tiene todo el sentido del mundo. No se sabe si el opresivo mundo que retrata Vulcania es pasado, futuro o alienígena, pero sin duda su mayor virtud es sonar verídico y creíble. Un par de familias enfrentadas y un líder mesiánico están al frente de un pueblo aislado y cuyo núcleo es una fundici ón de la que todos los habitantes de la zona dependen, pero algún accidente que revela corrientes de pensamiento prohibidas y el empeño de algún obrero harto por descubrir la verdad pueden hacer que se tambalee el statu quo.
Interpretaciones excelentes (José Sacristan como el líder que es menos de lo que parece, el héroe disconforme Miguel Fernández y una Aura Garrido en constante estado de sensibilidad a flor de piel), así como un inteligente uso de la simbología de las F uerzas Vivas de la España franquista sustentan una película que podría haber llegado mucho más lejos, pero que funciona como sencilla muestra de que en nuestro fantástico puede haber alternativas a los infectados y los aparecidos. Posiblemente su único pr oblema es que resulta más interesante el conflicto que mueve a los dictadores que el de los obreros, pero Skaf nos ofrece al final demasiado de estos y muy poco de aquellos. Aún así, la factura visual es impecable y el efecto general, esperanzador.

The Final Girls - La rosa púrpura del slasher

Fuente: fotogramas.es<



UNA APARENTEMENTE LIGERA, PERO EN EL FONDO MUY CONTUNDENTE REFLEXIÓN SOBRE LOS CÓDIGOS QUE RIGEN EL CINE DE TERROR
La chica final es la heroína virgen que acaba venciendo al monstruo enmascarado con máscara y machete del típico slasher de los ochenta. 'The final girls' esa este icono para cuestionar y celebrar las convenciones del género.
The Final Girls tiene mucho en común, en cuanto a tono e intenciones, con la reciente y sensacional Cabin in the Woods. Pero mientras aquella intentaba dar orden y sentido a toda la cosmogonía del cine de terror en sus múltiples variantes usando la cab aña en el bosque a lo Evil Dead como punto de partida, The Final Girls se centra en los resortes que movían los slashers de los ochenta con un tono que oscila entre la ironía explicativa de Scream (con su personaje aficionado al género que deja bien claro que estamos en una película, por ridícula que suene la afirmación) y la parodia abierta y con rupturas constantes de la cuarta pared del Mel Brooks más reflexivo o las comedias del trío ZAZ.
Así de desnortado es el tono de una película que se permite hacer chistes con los títulos de crédito o con los decorados circulares a lo Pesadilla en Elm Street 4, pero que también tiene su corazoncito y se permite contar cómo el trono de la Chica Fina l se hereda y es generacional, con la emotiva historia de la hija (Taissa Farmiga) de una estrella fallecida de cine slasher (Malin Akerman) que se reencuentra con su madre en el seno de una película prototípica de género, Camp Blood. El tono es complicad o, sobre todo cuando quiere resultar emocionante sin por ello dejar de caer en la tentación de que los personajes griten "¡Flashback!", pero The Final Girls encuentra cierta coherencia interna gracias a una estética ochentera deliciosa, unos diá logos afilados y muy inteligentes, interpretaciones irónicas y un prodigioso sentido del ritmo. Posiblemente, Cabin in the Woods eran más inteligentes, pero The Final Girls acapara el corazón de esta tendencia reciente de slashers reflexivos.

The invitation - Cómo superar el dolor

Fuente: fotogramas.es




KARYN KUSAMA PROPONE UN INTENSO MÉTODO PARA SUPERAR PASADOS TRAUMÁTICOS
La directora de las estupendas "Jennifer's Body" o "Aeon Flux" deja de lado las disquisiciones feministas para elaborar una tensa pieza de cámara profusamente dialogada y extraordinariamente interpretada.
Un drama muy humano es el epicentro de The Invitation: una pareja recibe una invitación a una fiesta de viejos amigos que hace tiempo que no se ven. Él (Logan Marshall-Green) es el ex-marido de la anfitriona (Tammy Blanchard): años atrás no pudieron su perar el trauma de la muerte accidental del hijo de ambos. Ahora, ambos con nuevas parejas, se reencuentran. Ella ha encontrado una forma de dejar el dolor atrás y quiere compartirla con sus viejos amigos. Pero su sospechoso comportamiento despierta sospe chas en los invitados: ¿están intentando captarles para una secta?
Con interpretaciones absolutamente extraordinarias (en cabeza, la emocionante pero nada excesiva composición de Marshall-Green como padre traumatizado e incapaz de gestionar sus sentimientos) y un guion muy bien trazado, que dosifica las pistas y posee un ritmo endiablado y ascendente, The Invitation es toda una sorpresa que funciona hasta en su tramo final, que en casos menos afortunados se habría rebozado en el ridículo y la incoherencia. Algún mínimo, casi imperceptible problemilla de guion no empañ a una película que funciona como drama doméstico y como horror entre cuatro paredes, como tragedia intimista y como thriller de gente aislada. Los fans del cine de Kusama encontrarán incluso rasgos en común con sus anteriores películas, pero esta es posib lemente la más redonda, una que entusiasmará por igual a los fanáticos del indie verborreico y de los exploits de sectas.

Bone Tomahawk - Oeste extremo

Fuente: fotogramas.es




'CENTAUROS DEL DESIERTO' + 'HOLOCAUSTO CANIBAL'. Y FUNCIONA.
Antes de la proyección, el director de la película, S. Craig Zahler, avisó: su ritmo es peculiar. Y es cierto: es la primera película de caníbales cromagnones al ritmo de un John Ford contemplativo.
El desarrollo de Bone Tomahawk ha sido tan pausado como el propio ritmo de la película: el proyecto se anunció en 2012 como un western de horror que dirigiría su guionista, S. Craig Zahler. Desde entonces se fueron desvelando miembros de su exiguo y ex celente reparto: Patrick Wilson, Matthew Fox, Richard Jenkins y, por supuesto, Kurt Russell. Se rodó hace un año, en octubre de 2014, y hasta este verano no ha sido adquirido para distribución por una compañía que la paseará por festivales y le dará una d istribución limitada. Todo funciona a ese ritmo en Bone Tomahawk.
Hasta su argumento parece poder dividirse en unas pocas líneas crípticas: la mujer de un colono es secuestrada por indígenas y cuatro hombres, incluído él mismo, salen en su busca. El resto son, en su mayoría, deambulares por el desierto y preparación para una explosión de violencia final. Puede parecer una decisión algo simple, pero Zahler consigue así que la peculiar química entre sus cuatro antihéroes funcione y que la conclusión impacte mucho más. Aparentemente sencilla, pero complicada en lo que n o se puede explicar (esa química, la visualización de la violencia entre humorística y extrema, cómo los actores disfrutan -especialmente Matthew Fox- interpretando a personajes opuestos a lo que se espera de ellos), Bone Tomahawk es uno de los westerns m ás peculiares del año, y sin duda uno del que oiremos hablar en términos similares a como se ha recibido en Sitges: con una mezcla admirada de sorpresa y regocijo.

Demon - Bodas de sangre

Fuente: fotogramas.es




COSTUMBRISMO Y HORROR DOMÉSTICO PARA UNA PELÍCULA QUE REFORMULA LAS TRADICIONES DEMONIACAS JUDÍAS
El recientemente fallecido Marcin Wrona (recientemente fallecido con 42 años) plantea una película a medio camino entre la historia de fantasmas y el costumbrismo siniestro
Las bodas y sus fiestas posteriores son terreno abonado para las buenas películas de terror: el estado de euforia constante, potenciado por el consumo de alcohol y comida en grandes cantidades, da pie a situaciones de extrañeza colectiva que un buen cr eador terrorífico puede potenciar.
Algo de eso hizo Paco Plaza en Rec 3 y, en un código mucho más serio, también lo hizo Marcin Wrona en Demon, una historia que se desarrolla casi íntegramente en la fiesta posterior a una boda: un montón de invitados borrachos, un suegro desconfiado, un a novia enamorada y un novio que acaba de descubrir, literalmente, un esqueleto en su jardín. Y también ha abierto la puerta a la aparición de un dybbuk, un poltergeist judío que acaba poseyéndole.
Con un ritmo pausado y una observación constante y nada casual de las costumbres nupciales polacas, Demon se mueve a medio camino entre la historia de terror clásica (tiene casa encantada, posesión y espíritus) y la más metafórica concepción del grupo de gente que no puede salir de un espacio cerrado, al estilo de El ángel exterminador. El ritmo de Demon es peculiar y no todo lo fluido que sería deseable, pero lo original de la mitología que maneja y las estupendas composiciones de sus actores (desde l a normalidad del suegro a la variedad de amenazantes registros de su protagonista, Itay Tiran) dan fruto a una de las películas más originales del festival.

Las últimas supervivientes: Monumento a las reinas del grito con Taissa Farmiga

Fuente: elantepenultimomohicano.com




¿Qué tienen en común Jamie Lee Curtis, Adrienne King y Heather Langenkamp? Para los amantes del género de terror la respuesta es bien fácil. Estas tres actrices tuvieron el privilegio de convertirse en las reinas del grito más populares de los slash ers de finales de los setenta y principios de los ochenta. Sus encarnaciones de Laurie Strode, Alice Hardy y Nancy Thompson en tres clásicos del calibre de La noche de Halloween (John Carpenter, 1978), Viernes 13 (Sean S. Cunningham, 198 0) y Pesadilla en Elm Street (Wes Craven, 1984), respectivamente, convirtieron a estas mujeres en la perfecta representación del papel de la última superviviente que, casi por regla general, estaba destinada a vérselas con el asesino enmascarado de turno en el clímax final y acabar con él (al menos momentáneamente, ya que los guionistas siempre se las apañaban para encontrar la excusa para resucitarlo en la siguiente secuela). Una constante que se repetía en el comportamiento de aquellas chicas q ue llegaban vivas a los minutos finales de ese tipo de propuestas era la de ser la integrante más modosa del grupo de amigas, aquella que esperaba la llegada de su príncipe azul para entregar su virginidad. Por el contrario, las más ligeras de cascos, aqu ellas que se quitaban el sujetador a la primera de cambio, tenían prácticamente asegurada una muerte de lo más macabra. El realizador Todd Strauss-Schulson, con la gamberra Dos colgaos muy fumaos en Navidad (2011) como única experiencia cinematográfica an terior, ha querido rendir homenaje a aquellas valerosas féminas en su segundo trabajo tras las cámaras, The Final Girls (2015), filme que, de momento, ha dejado un inmejorable sabor de boca entre quienes pudieron disfrutarlo en su paso por la Sec ción Oficial del Festival de Sitges.
Muchas y muy diferentes han sido las ocasiones en las que se ha utilizado el recurso de hacer que los protagonistas de una película se vean absorbidos por una pantalla (ya sea de cine o de televisión) para acabar interactuando con los personajes de la función que estaban presenciando, ya sea con fines románticos -La rosa púrpura del Cairo (Woody Allen, 1985)- , como autoparodia de los códigos del cine de acción -El último gran héroe (John McTiernan, 1993)- o como fantasía con mensaje a favor de la tolerancia -Pleasantville (Gary Ross, 1998). En esta ocasión, los guionistas de The Final Girls han tenido la feliz idea de tomar a un grupo de amigos adolescentes de nuestro tiempo y trasladarlos, por arte de una magia que en ningún momento se explica (ni falta que hace), al interior de una una clásica película de terror slasher de los ochenta. Bajo el "original" título de Camp Blood, este típico sucedáneo de Viernes 13 se reestrena en cines y la joven Max acude junto a su pandilla como forma de rendir tributo a su madre, Amanda Cartwright (apellido que hace clara referencia a una de las reinas del género fantástico de aquellos años, Verónica Cartwright), actriz que dio vida a una de las víctimas del asesino del campamento , y de la que se cumple el aniversario de su muerte en un trágico accidente de tráfico. Semejante anécdota argumental abre numerosas posibilidades que Strauss-Schulson sabe aprovechar con suma inteligencia. Por un lado, mostrar el divertido choque de pers onalidades entre los adolescentes ochenteros, toda una colección de arquetipos (el ligón simpático, la heroína dura, la chica sexy y descerebrada, entre otros) convenientemente exagerados con fines paródicos, y los jóvenes actuales, mucho más cerebrales y conscientes de lo absurdo de las circunstancias en las que se ven envueltos (no puede faltar, por supuesto, el amigo nerd experto en cine de terror). Por otra parte, la posibilidad de que Max pueda volver a reencontrarse con su difunta madre, aunque sea metida en la piel de un personaje, se presta a momentos inesperadamente emotivos que, pese a que en algún momento amenazan con romper el tono desenfadado de la oferta, finalmente no hacen sino enriquecerla.



«The Final Girls supone una auténtica gozada para los fanáticos que crecieron con las escabechinas de Michael Myers o Jason Voorhees y que, con toda seguridad, sabrán valorar en su justa medida la gran cantidad de chistes y guiños cinéfilos que contiene en su guión, entre ellos un final tan previsible como delicioso que confirma que estamos ante una de las sorpresas más gratificantes del género fantástico en este 2015».
The Final Girls es un ejercicio de metacine mucho más inteligente de lo que pudiera parecer a simple vista. Al igual que la celebrada La cabaña en el bosque (Drew Goddard, 2012), utiliza elementos de películas del género que ya son au ténticos iconos para desmontarlos e intentar ofrecer algo completamente nuevo y diferente. Con diálogos cargados de ironía y situaciones absolutamente hilarantes -los intentos por mantener a los personajes de Camp Blood apartados de las relaciones sexuale s con el fin de sobrevivir alpsycho-killer de turno; los imposibles amagos de tratar de escapar de unos escenarios circulares que siempre van a parar al mismo punto de partida-, la película actúa como sincera carta de amor al género, al mismo tie mpo que se ríe muy sanamente de la ingenuidad que en el fondo subyacía bajo las ingentes cantidades de sangre de aquel tipo de cine, tantas veces denostado pero muy efectivo, durante años, de cara a la taquilla. Se beneficia también de un estupendo repart o en el que brillan con luz propia una entrañable Malin Akerman como la actriz Amanda Cartwright y Taissa Farmiga como su hija Max (seria aspirante a recoger la banda de superviviente oficial de la historia), en una cómplice relación en donde es la adoles cente quien se muestra más madura y protectora de su alocada progenitora. Visualmente, The Final Girls ofrece algunas resoluciones muy originales, como esos enormes títulos de crédito que aparecen en el cielo o los momentos en los que, al grito de la pala bra flashback, el color da paso a un elegante blanco y negro que indaga en el pasado del asesino (con ciertos paralelismos con los orígenes de Freddy Krueger) al son del mítico Lollipop de The Chordettes. Y es que la banda sonora es otro aspecto muy cuidado en la película, destacando el uso de Bette Davis Eyes de Kim Carnes en uno de sus momentos cumbres. Pese a no ser una obra redonda, ni mucho menos -sus muertes podrían haber sido más imaginativas y sangrientas, pero hubiese limitado su audienc ia con una calificación por encima de los 18 años-, The Final Girls supone una auténtica gozada para los fanáticos que crecieron con las escabechinas de Michael Myers o Jason Voorhees y que, con toda seguridad, sabrán valorar en su justa medida l a gran cantidad de chistes y guiños cinéfilos que contiene en su guión, entre ellos un final tan previsible como delicioso que confirma que estamos ante una de las sorpresas más gratificantes del género fantástico en este 2015. |